Verdadero y Falso del Swinger

El ambiente swinger está lleno de mitos y mentiras, al ser un estilo de vida tan cerrado y exclusivo la herramienta informativa más inmediata es el porno, sus temática y espectacularidad cognitiva genera muchos falsos criterios, falsas expectativas y más aun desinformación. En una era donde el internet es la fuente de todo conocimiento, obtener información real y profesional sobre el swinger y las parejas abiertas, es casi imposible. Las páginas webs y aplicativos swingers de contacto, redes sociales, clubes swingers, reuniones y fiestas swinger llegan a los usuarios por osmosis, con una plataforma construida para los ya "expertos". Todo esto crea un gran caldo de tergiversación de la realidad.
Miles de parejas que dan sus primeros pasos en el mundo de la piña invertida tienen igual mil preguntas sin respuesta, dependen de entrar y entender; y no de entender y luego entrar.
Podemos enumerar un listado sin fin de creencias verdaderas y falsas, que nos pueden permitir entender una realidad signada por el mito del porno, las barreras morales tradicionales, las falsas expectativas y la desinformación reinante, pero hablaremos solo de las más recurrentes…
Las parejas swingeres NO son monstruos sexuales, con apetitos eróticos perversos y deseos ninfómanas. Son parejas con una sexualidad normal, con los mismos miedos y tabúes que todos, aunque aprenden a compartir con otros los momentos de placer. Son Padres, madres, hijos, hijas, abuelas, abuelos, vecinos; personas normales, con una vida cotidiana normal. Estadísticamente se estima que 7 de cada 10 parejas han tocado la puerta del mundo de las parejas abiertas, pero solo un 1% llega realmente a ser swinger.
Las parejas NO ingresan al swinger porque no pueden satisfacerse sexualmente. Es una complicidad sexual para mejorar las experiencias sexuales de ambos y revivirlas en pareja. Lo cierto es que, en el gran crisol de razones para ingresar al swinger, tantas como personas; pueden segregarse en dos; salir de la rutina y experimentar sexualmente cosas nuevas, en una estructura de una pareja emocionalmente fuerte eso es posible.
El ambiente swinger SI estimula el erotismo de la pareja. El nivel de complicidad sexual aumenta la libido marital puertas adentro. Es un hecho que la libido en las parejas después de un encuentro swinger se mantiene incluso por varios días, es un aliciente y un conectivo emocional-sexual de alto poder, siempre y cuando el camino que se trace de manera correcta.
El swinger No es como las películas porno. El sexo como acto humano es pragmático, es sencillamente lo que es en su objetivo reproductivo y emocional. Como elemento "carnal-penetración" no es diferente a lo que vemos en el porno, pero el porno muestra elementos cognitivos del sexo falsos. La puesta escena, la inmediates de la respuesta sexual, la mujer hermosa exuberante y siempre dispuesta, el hombre atlético sexualmente super dotado, no existen. El porno es entretenimiento, no es la vida real. Como material informativo sobre el swinger es la peor guía.
Las parejas arriesgan mucho en el swinger, eso hay que reconocerlo y entenderlo, ponen en riesgo su matrimonio, su yo sexual, su yo colectivo, su yo íntimo. Y la realidad es el mejor instructivo para una pareja abierta. La profesionalización de la información es necesaria, el entender que las falsa expectativas que te da del swinger y el sexo en sí mismo como proceso humano es eso, falso.
El swinger NO es un estilo de vida libertino y sin control. Es una comunidad muy seria, regida por muchas reglas y códigos de conducta, tanto colectivos, como personales y en pareja. Crea muchos linderos para proteger a las parejas que están en él. Su primera consigna es los acuerdos de la pareja a la hora de afrontar este estilo de vida y las reglas internas que nacen de ellas.
La primera pregunta que una pareja swinger le hace a la otra es ¿cuáles son sus reglas como pareja? ¿Qué hacen y qué no hacen? En un club, en una reunión todos están en el deber de decir que buscan a la hora de relacionarse con una o varias parejas para conversar. Allí nace el verdadero swinger.
El sexo nunca es obligatorio. En ninguna reunión o club el sexo es obligatorio. Cada pareja juega en el momento que se sienta cómoda y segura. Es un proceso que hay que asimilar para realizarlo y para algunas parejas toma más tiempo que para otras. Todos dentro del ambiente swinger entienden esa realidad. Ahora, cierto es que; una pareja que no tiene el deseo real de vivir el estilo de vida de parejas abiertas no debe ser frecuente del ambiente swinger. ¡Peras con peras, manzanas con manzanas!
Las parejas swinger sienten celos como cualquier otra. Más allá de los encuentros sexuales compartidos, en la vida real siguen sintiendo los mismos celos y aprensión como cualquier otra pareja, solo que el swinger les permite manejar las herramientas necesarias para identificarlo, manejarlo y superarlo. No es un proceso sencillo, pero si es necesario a la hora de afrontar el sexo con otros. No olvidemos que todos somos parte de una sociedad parentalmente posesiva y esa es la primera pared a la hora de sopesar el swinger como un camino en pareja, mucho ayudan los terapeutas de pareja, los sexólogos si esta pared es muy alta. El separar el yo sexual del yo emocional, el diferenciar sexo ocasional a sexo conyugal, el separar el juego de la realidad es un paso muy difícil.
Las parejas swinger no son actores porno, ni un club swinger es un cine. A las parejas swingers no gustan de ser espectáculo de otros. El swinger es un camino de dos vías, para ver hay que ser vistos, no es porno en vivo. Si vamos a afrontar el swinger, el ir a reuniones, debemos entender que las parejas no están obligadas a tener sexo para nuestra curiosidad o entretenimiento y debemos cumplir con el código de vestimenta a la hora de la interacción sexual grupal…desnudos.
Las parejas corren el riesgo de hacer de esas relaciones liberales un hábito por encima del sexo en parejas. El sexo al igual que todo estimulo humano puede convertirse en un vicio, el swinger puede peligrosamente sustituir el sexo en pareja, si no se tiene claro el por qué se hace. Darse un tiempo en el ambiente swinger es necesario, cada vez que se hace un intercambio o se cumple otra fantasía, es necesario madurar lo hecho, no desbocarse en hacer mas y mas a cada día o a cada fin de semana. El swinger también puede convertirse en algo rutinario y perder sentido.
Las parejas swingers no son modelos de perfección física, ni de juventud. Las parejas swingers son padres, hijos, hermanos, no son actores porno. Son personas comunes, gordos, flacos, blancos, negros, altos, bajos, etc. Allí es donde está su verdadera belleza como estilo de vida.
Se estima que la edad promedio de una pareja swinger o cuckold real es 40 o 50 años; de hecho, son parejas con 10 años o más de relación. Un porcentaje muy bajo esta en los 30 años de edad y casi mínimo en los 20 años. Por tratarse de un mundo de parejas y/o matrimonios consolidados.
Las chicas en el mundo swinger no siempre están dispuestas a tener sexo con cualquiera, cuando sea. Son dueñas de su cuerpo y su sexualidad, deciden cuándo, cómo y con quién. No son cosificadas ni cosificables, son dueñas de sus decisiones. No están obligadas a nada. Su cuerpo es suyo, no le pertenece a su pareja. El swinger es un mundo de mujeres, son ellas las que determinan el ritmo y los actos, el hombre no es quien decide. En las parejas que viven a plenitud las relaciones swingers, son las mujeres las que llevan la batuta. Ellas escogen la ocasión, deciden el ritmo y la intensidad, escogen los juegos y la duración. Una verdadera pareja swinger se reconoce por la participación evidente y activa de la mujer en la toma de decisiones.
La actividad swinger no siempre es satisfactoria. Hay encuentros que son un fracaso, más aún, casi la mitad de ellos no resultan. Se besan muchos sapos y se pisan muchas piedras.
El swinger no soluciona problemas matrimoniales. Al contrario, puede ser el detonante definitivo para una ruptura. Los elementos de un matrimonio emocionalmente feliz, la comunicación abierta, el respeto mutuo, la confianza, el compromiso y el apoyo incondicional; deben estar sólidamente presente, de lo contrarios es la estocada final.
Si existe el sentimiento de culpa el día después del encuentro swinger. En al menos el 60% de las mujeres y un número similar de hombres de las parejas que inician presentan un importante sentimiento de culpa luego de haberse entregado al sexo compartido, pero también es verdad; que ese sentimiento va disminuyendo en la medida que, con comunicación horizontal y paciencia, la pareja haga del swinger un juego, donde el disfrute juntos sea la regla principal. El efecto llamado "conflictos del post-encuentro" es real y es manejable. Hay mucha técnica para superarlo, la mejor es no al silencio cómplice o culpable, hablarlo.
El alcohol es el peor enemigo del swinger. Es falsa esa frase "me desinhibo y disfruto más si me excedo de alcohol" o "Ella se suelta más cuando está tomada". Los problemas en una reunión swinger provienen del exceso de ingesta de alcohol. Al 100% de las parejas swinger no les gusta jugar con personas o parejas excedidas de tragos, el swinger hay que vivirlo con responsabilidad y en total plenitud de condiciones. El sexo debe ser el mayor desinhibidor no el alcohol o las sustancias psicotrópicas.
Ciertamente, hay muchas barreras que romper para dar los pasos hacia el swinger. La única manera de subsistir en esos primeros pasos es entender que la realidad y el porno son totalmente diferentes y que mientras mayores sean las expectativas o exigencias para cumplir una fantasía, menor es la posibilidad de que se cumplan.
Ustedes seguramente tendrán muchas preguntas más, pero es importante entender que sea cual fuere su duda; deben tomar en cuenta, que en el swinger la dama es la que manda, nada es obligatorio, todo debe ser coordinado y que la comunicación y los acuerdos entre la pareja son fundamentales.