Swingers: qué son y en qué se basa su manera de vivir la sexualidad

12.11.2024

¿Qué son parejas swinger?

El swinger es, en sí mismo, relaciones humanas. Relaciones que se establecen a partir de una necesidad, de un deseo y como todo asunto grupal con un objetivo en común. Y que, a su vez, establece su propio idioma, su propia codificación, su propio contrato social y su propia forma de ver y afrontar la vida y los conflictos. En definitiva, no se diferencia de ningún grupo, que se congrega en una procura colectiva. La gran diferencia es la forma de ver y vivir el sexo en pareja.

El swinger, como concepto, es intercambio sexual en y con parejas a diferencia y en concordancia con el término Parejas Abiertas que es vivir experiencia y fantasías sexuales diversas en pareja, adicionando a una o más personas al juego sexual, no sólo intercambios!

Viéndolo así y de manera muy pragmática es muy sencillo de entender.

La complejidad se presenta cuando nos enfrentamos a todos los paradigmas sociales. La forma en que nos educan en casa; la forma en que nos educan en las escuelas, colegios y universidades. Lo que nos dicta el dogma en que religiosamente nos han educado; lo que se supone es el rol, deberes y derechos de la mujer y el hombre en un matrimonio o unión de hecho y/o de derecho. Los códigos civiles y sociales de las legislaturas alrededor de la familia y el matrimonio. Y más aún, nuestros propios temores y tabúes como seres humanos en relación al sexo en pareja. Temores muy lógicos y razonables.

Un entender el sentido de pertenencia del otro y hacia el otro como expresión de amor.

Te amo y eres mío (a) por ello, tu cuerpo me pertenece, tus sensaciones me pertenecen.

Para las parejas no swinger el amor es pertenencia física y emocional, una expresión es indivisible de la otra.

Para las parejas swinger el amor y la pertenencia física son dos cosas diferentes y pueden coexistir separadas, se puede amar y estar sexualmente con otros. Se puede volver al núcleo de la unión sin afectar, viendo todo como un juego de adultos. Y como todo juego, con reglas y sin daños a terceros.

Es allí cuando la ecuación sexo + monogamia = matrimonio; se complica.

Habría que definir ¿Qué es monogamia? Separar la monogamia sexual de la monogamia emocional. Destruir y reconstruir todos los preconceptos sociales de lo que es la relación de sexo y amor en un matrimonio. Romper todas esas paredes y en cada escombro y en cada hueco reconocerse, conocerse y encontrarse. Reconocer, encontrar y conocer al otro.

¡Un camino muy difícil e intransitable para muchos!

Y más aún cuando tratamos de entender el matrimonio y el rol que juega cada uno en él, después de 21 siglos cristianos.

Hagamos un recorrido de cómo se inicia el término anglo swinger para entenderlo. Para muchos estudiosos de la cultura sexual el término anglo swinger (balanceo) es difícil de rastrear con precisión, pero se cree que el concepto de intercambio de parejas y actividades sexuales consensuadas con otras personas ha existido en diferentes culturas a lo largo de la historia de la humanidad. Civilizaciones como la mesopotámica, la hindú, la egipcia, la romana, la griega, la inca, la malla; entre muchas otras, nos han dejado rastros arqueológicos de ello. Las orgías, los tríos, la experimentación sexual formaban parte de sus estructuras y conductas sociales. El sexo grupal y compartido forma parte del gen colectivo de la humanidad, eso es innegable.

Aun cuando no se puede determinar con exactitud, el movimiento swingers como se ve de manera contemporánea, inicia aproximadamente en los años 50. Los soldados norteamericanos junto con sus esposas o amantes de turno jugaban un juego de azar en el que se distribuían las llaves de sus habitaciones, con el objetivo de mantener relaciones sexuales entre parejas. Otra de las teorías es que fue en los años 60 en Estados Unidos, cuando los soldados del ejército norteamericano pasaban largas temporadas fuera de sus casas y dejaban que sus amigos acudieron a sus casas, para atender las necesidades sexuales de sus esposas. Bajo el lema del "Amor Libre" La comunidad hippie de San Francisco también es señalada como la que más intercambios de pareja realizaba. En Europa, a partir la década de los años 70 el término swingers se popularizó en libros, prensa y revistas. Y cada vez se hace más visible, en series y en cine.

Aunque no se puede atribuir un origen específico al término, se puede observar que el movimiento swinger moderno tuvo sus raíces en las décadas de 1950 y 1960. Durante este período, hubo cambios culturales significativos, incluida una mayor apertura hacia la discusión de temas sexuales y la experimentación sexual. Coincidente con la revolución sexual y los movimientos feministas que a la postre influyeron en la percepción de las relaciones y la sexualidad.

Con la liberalización de las normas sexuales y el surgimiento de la contracultura, surgieron comunidades y grupos que promovían la idea de la libertad sexual y la experimentación consensuada en el ámbito de las relaciones. A medida que las ideas sobre la sexualidad evolucionaron, algunas parejas comenzaron a explorar la posibilidad de intercambiar parejas como una forma de diversión y satisfacción mutua.

La difusión del movimiento swinger en las décadas siguientes se vio favorecida por la creación de clubes y comunidades específicas que ofrecían un espacio seguro para que las parejas interesadas pudieran explorar sus deseos y fantasías en un ambiente controlado. Con la llegada del internet, la comunidad swinger pudo conectarse y comunicarse de manera más efectiva, lo que llevó a un mayor crecimiento y visibilidad. El término swinger tal como lo conocemos hoy en día, se ha desarrollado en el contexto de los cambios culturales y sociales del siglo XX y XXI.

Hoy día el swinger como cultura está extendido por todo el mundo, cada vez son más los clubes que se abren y cada vez son más las parejas que se suman. Se estima que 5 de cada 10 parejas han experimentado el swinger como alternativa sexual, lo que en sí mismo es un promedio muy importante.

Como toda actividad clandestina, secreta y exclusiva alrededor del swinger hay mucha desinformación. Sus términos, sus códigos, sus reglas todo lo que lo envuelve está bajo el más estricto secreto. No hay guías de cómo hacerlo, no hay rutas que seguir, no hay ejemplos a los cuales observar; quienes dan sus primeros pasos al mundo de las parejas abiertas lo hacen literalmente a ciegas. Esa es una de las enormes fallas de nuestro sistema, la desinformación y la no información. Quienes opinan, quienes escriben artículos de prensa lo hacen desde un perfil periodístico, no tienen las verdaderas bases vivenciales que si tiene una pareja swinger real o un club swinger. Muchos sexólogos hablan de ello y nunca han pisado un club swinger o si lo han hecho es puramente en ánimo investigativo "no son swinger".

En los medios televisivos y en podcast se trata con poca seriedad y las propias redes sociales, sus algoritmos y prohibiciones hacen imposible hablar abiertamente el tema.

Este es un espacio para ello. Un lugar para que hablemos del tema y se respondan todas sus preguntas.

La mayor recomendación, no lo lean solos, léanlo junto a su pareja. Debatan cada tema que acá se toca. El ABC del swinger es un camino cierto, seguro. Te toma de la mano y te lleva a nuestro lugar feliz con una luz encendida, para que luego recorran el camino solos con seguridad. Desde el significado de cada término hasta temas complejos, hay un camino que traza todas las preguntas de las parejas que se inician.

Entendamos el swinger como un maratón con obstáculos y estos obstáculos son paredes. Una vez que se inicia es imposible encontrarse con estas paredes. Puede que usted inicie y se rinda en la primera pared, pero la pared está allí es íntimamente suya, sólo usted puede decidir quedarse frente a ella y no hacer nada o romperla. No crea, que si no hace nada puede desandar el camino de la maratón sin daños, porque esa pared está tan ligada a lo que es usted como ser humano que es imposible solo darse la vuelta y no cuestionarse y si decide romper la pared se destruye usted a su vez; desaprende y aprende todos sus preceptos morales, religioso y familiares. Solo para encontrarse con la pared siguiente cansados y con un martillo en la mano.

En este juego de maratón con obstáculos no estás solo (a) esta tu pareja que tiene sus propias paredes y toma sus propias decisiones ante ellas. Recorren el camino juntos y separados, porque antes de ser parejas son individuos con formas de ver la vida según sus propias perspectivas y circunstancias. Entonces esta maratón no es una carrera en solitario, es un juego en equipo. Inician juntos, se encuentran la primera pared juntos, aunque la decisión de avanzar, romper o renunciar es individual siempre estará tu compañero de equipo para animarte, apoyarte o para rendirse. El objetivo del juego es llegar juntos a la meta y no todos lo logran. Porque como todo equipo necesitas bases sólidas para vencer.

Comunicación asertiva, horizontal y sincera; visualización del objetivo, solidaridad, apoyo irrestricto, que nuestros problemas internos no nos afecten en el campo de juego, entendernos y aceptarnos como individuos, de vez en cuando una reunión de camerino, de vez en cuando una discusión sincera, sin sombras. Pero siempre poniendo al equipo y su objetivo por encima de todo, es la única forma de vencer.

En su maratón hacia el swinger vencer no es solo llegar al intercambio sexual, vencer es madurar como individuos y como pareja, vencer es ver el futuro y el pasado juntos, vencer es afrontar los cambios juntos, vencer es crecer.

¿Cuál es la cultura swinger?

La sexualidad es un aspecto de nuestras vidas que a lo largo de la historia ha recibido un trato diferente, según la época y las corrientes de pensamiento imperantes. Múltiples prácticas sexuales han sido prohibidas y censuradas; el deseo, el placer, la sexualidad femenina han sido menoscabados y olvidados durante siglos, la homosexualidad perseguida, el BSDM una práctica horrorizada. Solo el paso de los años y las luchas por la igualdad de género, la igualdad sexual y el libre pensamiento individual han dado pie a formas diversas de vida sexualmente aceptadas. El swinger es, aún hoy en día, algo controvertido para gran parte de la sociedad. Conceptos como la fidelidad y el intercambio de pareja se contraponen entre sí. Los swingers, aún en nuestros tiempos, son señalados, porque rompen un esquema de siglos y porque nos enfrenta con nuestros miedos. Son, en sí mismos, la última frontera de la libertad sexual.

Los swingers son parejas estables, que eventualmente, mantienen relaciones sexuales consentidas con otras parejas, donde, el intercambio es el objetivo central. Los ambientes del juego pueden varias entre clubes swingers y eventos o reuniones privadas.

Hay tres tipos de juego swinger;

Soft swinger, intercambio sexual de solo besos, caricias y sexo oral.

Full Swap, un intercambio completo que conlleva penetración.

Ver y ser vistos, que consiste en tener relaciones con la pareja mientras vemos y somos observados por otra pareja, quienes a su vez también están sexuando. Se puede decir que, ver y ser vistos, es el primer paso de toda pareja swinger. Muchas parejas se quedan en esta etapa y nunca intercambian, para un gran número de parejas swingers experimentadas el ver y ser vistos es solo una etapa y nunca es swinger real.

La tesis del swinger establece que no existe engaño o infidelidad, no se impone la elección o el dominio de uno sobre el otro y hay exclusividad amorosa pero no sexual. Todo acto debe ser pactado previamente por todos los involucrados.

No estamos ante un tipo de práctica especialmente frecuente o común, los swingers son personas que han decidido disfrutar de su sexualidad de manera libre, respetando los valores y normas que deciden con sus parejas, bajo la premisa del respeto propio y mutuo, como base fundamental.

El mundo de las parejas swingers tienen una dimensión social, algo que va más allá de las parejas que participan en él, y que forma un tejido de relaciones. La cultura swinger es un fenómeno social que ha ganado visibilidad en las últimas décadas. Psicólogos, sexólogos y terapeutas de parejas buscan comprender esta subcultura que puede ofrecer una perspectiva valiosa sobre la diversidad de las relaciones humanas y las dinámicas sexuales.

Uno de los principios clave es el consentimiento, todas las actividades sexuales se basan en acuerdos explícitos e implícitos y consensuados entre todas las partes involucradas. El enfoque en la comunicación abierta, horizontal y honesta es fundamental para mantener relaciones saludables y respetuosas. Las motivaciones para participar en el estilo de vida swinger varían, algunas parejas buscan explorar nuevas experiencias sexuales y romper con la rutina, mientras que otras desean fortalecer su relación mediante la apertura y la confianza mutua. La mayoría de parejas del estilo de vida swinger manifiestan una mayor satisfacción sexual, una comunicación mejorada y un sentido de comunidad muy cercano.

Las dinámicas dentro de la comunidad pueden variar ampliamente, algunos prefieren encuentros casuales, mientras que otros optan por relaciones más duraderas con otras parejas. Existen normas y reglas específicas que regulan las interacciones e interrelaciones, como el consentimiento previo, el uso de protección y el respeto por los límites personales.

A pesar de los beneficios, la cultura swinger también presenta desafíos. La gestión de los celos, la negociación de los límites y la comunicación efectiva son esenciales para evitar conflictos. Sus miembros deben estar preparados para abordar estos temas con sensibilidad y asertividad, reconociendo la diversidad de experiencias y perspectivas dentro de la comunidad swinger y asumiendo los retos que plantea como individuo y como pareja. Aunque la cultura swinger ha ganado aceptación, aún enfrenta estigmatización y malentendidos. La educación y la sensibilización son cruciales para combatir los prejuicios y fomentar una comprensión más amplia de lo que es el mundo de las parejas abiertas.

Normas básicas

La práctica del swinger es un fenómeno complejo y socialmente criticado, es una actividad discreta, secreta y exclusiva. Es necesario establecer una serie de normas con el fin de no propiciar conflictos en el seno de la pareja. Si bien cada pareja va a establecer sus propias normas, en su mayoría siguen una serie de principios básicos.

1. Situación acordada y sin presionar a ninguna de las partes.

La principal y más importante de las premisas que todo intercambio de parejas debe seguir es el hecho de que ambos deben estar interesados y conformes en realizar este tipo de prácticas. Es decir, resulta fundamental que ninguna de las partes llegue a aceptar algo que realmente no quiere hacer, solo por complacer a su pareja o por temor a romper su unión.

También se aplica a la aceptación o rechazo por parte de uno de los miembros de la pareja, para con quien o quienes se desea mantener la relación sexual.

Nada debe ser obligado, todo ha de ser acordado.

2. Seguridad, ante todo.

Otro elemento básico es el uso de profilaxis, la práctica sexual con diferentes parejas puede conllevar un elevado riesgo de contagio de ITS o embarazos no deseados, si no se realiza con protección. El uso de preservativo y otros mecanismos de protección son obligatorios.

3. No hay implicación emocional.

Una de las premisas fundamentales que hace que el movimiento swinger pueda no tener repercusiones negativas en la pareja, es el hecho de mantener el acto del intercambio en algo meramente sexual. Estamos hablando de que quienes lo llevan a cabo han de ser parejas que puedan poner su relación por encima de todo acto sexual multidireccional consentido. Proteger el núcleo del matrimonio es lo más importante.

Toda acción que atente contra los aspectos romántico-emocionales de la pareja debe ser rechazado, a la hora de contactar o sexuar con otras.

4. No ha de ser la única práctica sexual.

El swinger puede resultar una práctica estimulante para las personas que los practican, pero es recomendable que no se trate de la única que se lleve a cabo. Mantener relaciones sexuales en otros contextos y sin intercambios es también necesario y sano de cara al mantenimiento de la pareja.

Ventajas y desventajas

Si se lleva a cabo bajo una serie de normas básicas y de forma totalmente aceptada y voluntaria por ambas partes, el swinger no tiene por qué tener efectos negativos en el funcionamiento de la pareja, incluso en algunas puede revitalizar el erotismo y atracción existente al disfrutar de otras maneras. La idea de compartir este tipo de actividad como algo secreto entre ambos resulta reconfortante y altamente conectiva en lo sexual.

La práctica del swinger también tiene una serie de riesgos, especialmente si no se cumplen las normas básicas o se incumplen las normas internas pactadas entre los miembros de la pareja. Personas inseguras, con celos, baja autoestima o parejas con problemas no deberían acudir al swinger como tabla de salvación, el swinger no solo puede crear heridas incurables, puede ser el detonante para acabar con la relación.

Otro de los aspectos que más problemas suele dar, es el hecho de que sólo uno de los dos desee el intercambio, estando el otro obligado, pese a aceptar. La persona que en realidad no desea hacerlo no suele participar activamente, padeciendo y sufriendo las consecuencias de entregarse sexualmente, sin agrado o intención. La situación puede empeorar si quien le apetece no desea que sea una experiencia aislada sino algo habitual. Es muy importante que exista una buena comunicación horizontal en la pareja y que exista, el anteriormente citado, acuerdo entre ambas partes; qué vamos a hacer, cómo lo vamos a hacer, hasta dónde vamos a llegar, que nos vamos a permitir y que no.

Confusiones con otros términos

Hay que tener en cuenta que, aunque el principio básico es fácil de entender, a menudo la práctica del swinger resulta confundida con términos como; la infidelidad, en primer lugar, no se trata de un acto de infidelidad, sino que es algo previamente pactado y aceptado por ambos miembros de la pareja. Tampoco se trata de poliamor, siendo el encuentro meramente sexual, no existe una vinculación romántica entre las dos parejas.

En un principio hace 70 año o más el swinger era relacionado como una actividad solo de intercambio de parejas, las otras opciones y prácticas como los tríos, las orgías, el cuckold, el cuckquean, entre muchas otras; estaban ajenas al movimiento swinger, había líneas distintivas muy marcadas entre unas y otras. Con el tiempo y con la evolución de los propios clubes swinger y su deseo de ofrecer más opciones a sus miembros o clientes todas estas opciones consideradas ajenas al intercambio de parejas fueron ingresado, mimetizándose y sumándose de manera orgánica; cambiando la acepción del concepto por completo, ahora swinger era todo eso.

Hoy hay un nuevo concepto acuñado en la comunidad de parejas abiertas. Parejas que practican el intercambio, el cuckold, los trios, el cuckquean, las orgías, el blizz. Dando paso a nuevas formas de expresión sexual, que evolucionan permanentemente. Ya hoy se incluyen tímidamente el trio bisexual HMH, la sisificacion "sissy" (feminización masculina sumisa en el cuckold), el cuckold sumiso, la vixem y el stang el kinki…

Incluso, la comunidad LGBT ya está entrando en el movimiento de parejas abiertas.

La línea entre swinger y parejas abiertas es tan delgada, que no se nota. Solo las parejas puristas la mantienen.

Los swinger son seres humanos, no son seres superiores o exentos de dudas, conflictos y riesgos, son miembros activos de la sociedad en su conjunto y con las barreras sexuales que cada sociedad plantea. Son padres, madres, hijos, abuelas, abuelos. Son personas que deciden vivir sus fantasías en complicidad con su pareja, rompiendo todas sus paredes morales colectivas e individuales, se reaprenden permanentemente y en pareja, crecen juntos.

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