El swinger es un mundo de mujeres

17.03.2025

El camino de las revoluciones sexuales siempre ha sido un camino recorrido por mujeres.

La minifalda, por ejemplo; prenda que se popularizada en los años 60 consolidándose como un símbolo de la liberación femenina, al desafiar normas conservadoras y representar la autonomía corporal de la mujer, marcando la revolución sexual como símbolo independencia.

14 años antes en 1946; El bikini evolucionó de ser una prenda escandalosa a un ícono de liberación y empoderamiento femenino, representando la libertad de las mujeres para mostrar sus cuerpos, tomar decisiones propias y abrazar su belleza.

En 1953 nace la controvertida revista Playboy considerada como un motor de la revolución sexual y donde el cuerpo de la mujer pasa a dominar la escena mundial.

Betty Boop, personaje de dibujos animados diseñado en 1930, es reconocida como el primer icono femenino de la animación en representar abiertamente la sexualidad y la independencia de la mujer, convirtiéndose en un símbolo de liberación sexual femenina. La primera "mujer" en mostrar las piernas en la pantalla chica.

El hecho es que, la liberación sexual femenina y su rol protagónico social, ha sido un proceso histórico complejo, marcado por hitos que buscaron separar la sexualidad de la reproducción y devolver a las mujeres el control sobre sus propios cuerpos. Evolucionando de la lucha por derechos civiles a la emancipación personal y corporal.

El swinger no escapa de eso, es la máxima expresión de la libertad y el empoderamiento sexual femenino. Ella es la protagonista, el mundo de las parejas abiertas no está dirigido, ni hecho para los hombres. Es todo lo opuesto a la cosificación femenina, en términos tanto de propiedad y voluntad.

Cuando una mujer vive el swinger convencida, no lo hace presionada por complacer a su pareja. Bajo su decisión se entrega a sus deseos, compartidos y acordados de igual a igual, apuntalados en una relación madura, bien cimentada, y en un absoluto estado de salud sentimental ¡de otro modo no sería posible!

En el estilo de vida swinger la mujer y el hombre están jugando con las mismas reglas, en el mismo terreno de juego, con las mismas oportunidades y con las mismas responsabilidades. Ambos son animales de caza, en un ecosistema donde todos están en procura de sus fantasías en libertad y sin presiones.

No existe mayor satisfacción en el mundo de la sexualidad que ser capaz de disfrutarla libremente, y con libremente nos referimos, sin ninguna duda, tanto a tener la posibilidad y la capacidad de elegir cuándo, con quién y de qué modo; como a no sentir la necesidad interna de justificarse ante nada, ni ante nadie, más allá que a las fuentes del propio disfrute. 

Habitualmente las mujeres que no son swinger están atrapadas en un fuego cruzado de información confusa sobre su sexualidad, los roles que tienen que desempeñar y las expectativas sociales, por ejemplo; La mujer debe ser sexy, pero no demasiado; sexual pero no lujuriosa; no frígida pero tampoco ninfómana; una madre excepcional, una amiga entregada y una amante impecable; esto bajo una lucha constante por su apariencia física y los estándares de belleza de turno. La mujer se ve obligada a encontrar un punto medio de lo que es como persona sexual según la sociedad y la cultura, sin importar sus sentimientos o sus necesidades. Históricamente hablando, se conforman y hacen a un lado su propia sexualidad con tal de ser aceptadas socialmente, aun en pleno siglo XXI. El swinger rompe todo este paradigma.

Una vez, que las mujeres entienden y aceptan ambientes sexualmente activos y se permiten experimentar, entendiendo que tiene toda la libertad de acción y decisión; comienzan a despojarse de los prejuicios, los estereotipos y las expectativas sociales que las han hecho reprimir su sexualidad y a entenderse de manera errónea.

En el swinger la mujer es el centro de todas las fantasías, ella es la Hotwife o la Vixen, ella es quien decide los intercambios, ella es quien acepta con cual caballero va a jugar, ella es la que tiene la ultima palabra en cada decisión.

Cuando se encuentran, cuando sienten que el timón del barco de su sexualidad está en sus manos, ya no hay marcha atrás. Las mujeres tienen ese poder.

Aun cuando, en su mayoría; son los hombres quienes proponen el swinger como estilo de vida o como forma de expresión sexual o simplemente para darle una variación a la rutina conyugal; es la mujer quien tiene la última palabra. Por eso es que en el mundo swinger se dice que "los hombres son los que comienzan, pero las mujeres son las que continúan". Una vez que prueban las mieles de su poder sexual, no lo sueltan.

Si de verdad quieres que tu chica te acompañe en el swinger, dale ese poder.

¡En el swinger es un mundo de mujeres!

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