El Kinky ¿Qué es y cómo se hace?

La palabra kinky es un adjetivo que proviene del inglés y significa pervertido, morboso e inusual. Aunque puede que no sea muy conocido es una de las modas sexuales que ha ido tomando popularidad en los últimos años, algunos lo practican sin saberlo.
Se fundamenta por ser un espacio libre de prejuicios y tabúes, enfocado en la innovación sexual y la realización de fantasías. Aunque busca un toque "perverso" o "salvaje", el sexo kinky seguro se basa en consentimiento y seguridad. La comunicación previa y el acuerdo mutuo de las prácticas a realizar, debe quedar claras.
El kanky es una práctica en la que se utilizan juguetes sexuales, sean vibradores, dildos, anillos para pene, pug anales, entre la muy variada gama de estos; al igual que juguetes BDSM de bajo impacto como látigos, paletas de spanking, collares de pertenecía, velas para waxplay, inmobilizadores, etc; se suma todo lo que tiene que ver con juego de roles, máscaras, antifaces, disfraces, roles de petlove juego con collar y cadena de perro(a) o gato(a). Técnicas de dominación y sumisión como la asfixia erótica (breathplay o endgeplay), nalgadas, cachetadas, entre muchas otras. Se diferencia del sadomasoquismo y otros componentes del BDSM ya que no se necesita llegar al dolor para experimentar o recibir el placer, por tanto, son juegos Soft.
Conlleva Juegos eróticos basados en fantasías, roles o simbologías, dinámicas de dominación/sumisión, fuerza controlada o ritualización; elementos sensoriales, psicológicos o simbólicos que excitan; uso de accesorios, fetiches o escenarios imaginarios, basados en;
Consentimiento claro: Nada ocurre sin que todas las personas lo acepten expresamente.
Comunicación continua: Antes, durante y después.
Seguridad: Uso de técnicas, límites y prácticas seguras.
Afectividad o conexión (aunque no sea romántica): Hay un reconocimiento del otro como sujeto, no como objeto.
Cuando se practica correctamente, la sexualidad kinky no es violencia, sino un juego erótico estructurado que activa el deseo desde la fantasía, el intercambio de poder y la exploración sensorial.
El amante kinky sabe lo que le motiva sexualmente y busca satisfacer su fantasía. Le gusta jugar, ir más allá de lo convencional, hacer uso del fetichismo y el erotismo para lograr una intimidad más significativa con la pareja. Busca ante todo una inyección de adrenalina, esa que le puede ofrecer el sadomasoquismo o las prácticas sexuales en espacios públicos, por ejemplo.
Es un canal de creatividad desde el que manifestarse más allá de los miedos, vergüenzas y prejuicios es el objetivo. Supone ni más ni menos, materializar las fantasías más profundas y hacerlas realidad junto a la pareja.
Paso a paso para practicar sexo kinky
Es completamente normal tener algo de miedo al principio. Tanto si quieres iniciarte en el sexo kinky, como si quieres hacerlo en el BDSM o bien en el swinger. Déjate llevar solo por lo que te apetece y deja fuera de esta nueva experiencia los prejuicios.
La regla de las 3 C: Comunicación, Confianza y Consenso, la conversación previa es muy importante para dejar claro lo que te les sentir cómodos.
Establece límites: Acordar una "palabra segura" o un gesto "código" que signifique cuándo se debe parar. La palabra rojo por ejemplo.
Lee e investiga sobre el tema: Estudien sobre los juegos que les interesen y todo lo que les llame la atención. Ten en cuenta que la sexualidad como la vida es variada, "probar nuevas cosas es parte integral de una vida sexual sana y satisfactoria". Desarrolla las fantasías primero en tu mente para luego llevarla a la realidad.
Comenzar poco a poco: Es mucho más excitante y seguro.
No esperes grandes resultados a la primera: Sé paciente e indulgente. Traten su vida sexual como lo hacen con el resto de la vida en general, cuanto más vayan practicando e indagando en estas rutas eróticas, más seguros de ustedes se sentirán, aprenderán más y realizaran más cosas.
Todo lo que en procura de la variedad y activación de erotismo en la pareja es valido siempre y cuando ambos estén de acuerdo.