¿Cómo comenzar?
3 consejos para parejas principantes

Una de las etapas más difíciles al momento de plantearse el swinger en el inicio es preguntarse ¿Qué debemos hacer para comenzar? ¿Cómo debemos hacerlo? ¿A dónde debemos ir? ¿Qué es esto? ¿Cómo va a afectarnos?
No hay una guía establecida que nos indique cuál es el paso A o cual es el paso B; cuál es el protocolo correcto. Todos en un principio estamos a oscuras y las respuestas a esas preguntas siempre están sujetas a la experiencia, una vez se comenten los errores.
Hay 3 pasos que, la propia observación ha determinado como básicos a la hora de comenzar. Antes de abrir perfiles en redes sociales, antes de buscar macht sexual con parejas, singles o unicornios, antes que todo debemos;
1.- Estudiar: Es prioritario buscar publicaciones físicas o digitales que hablen del tema swinger y las parejas abiertas. Investigar, conversar y debatir cada aspecto. Conocer cuáles son los términos que se usan, los nombres de cada fantasía, dónde se ubica lo que quiero y/o queremos hacer, qué elementos conforman e intervienen de manera directa e indirecta en cada fantasía, cuál es nuestro rol como miembro activo dentro del swinger. En definitiva, absorber la mayor cantidad de información posible, estudiar y tener una base teórica lo suficientemente sólida como para tomar decisiones. Luces en la oscuridad.
Nunca hagan nada sin estudiar exhaustivamente primero. Hoy día, a diferencia de los años 70; 80 y 90 hay cientos de publicaciones sobre el swinger. Revistas, libros, podcast, webs. Lean, vean todos los que puedan; nútranse de contenido serio. La clave es aprender, debatir, conversar, llegar a acuerdos juntos.
2.- Definir qué queremos hacer: Cada miembro de la pareja tiene su propia visión y expectativa sobre lo que quiere hacer. Partiendo del principio de que cada individuo es un ser único sexual y que el matrimonio o el mundo de las parejas es la suma de dos individualidades, es lógico pensar que cada cual tiene sus propias fantasías. La mayor dificultad no es solo expresarla, es realizarla y más aún realizarla juntos. Por ello, es prioritario definir qué queremos hacer juntos, para satisfacer las propias necesidades y que a la postre se satisfagan los deseos y necesidades como pareja. El debate horizontal es radical a la hora definir qué haremos.
Queremos hacer un intercambio, ver y ser vistos, un trio hmh, un trio mhm, cuckold, cuckquean, blizz, orgias ver y ser vistos, orgias intercambio total, BDSM, Kinki, Gang bang; eso tiene que definirse y si son varias y no hay consenso sobre qué hacer primero, recuerden; el swinger es un mundo de mujeres y es con la fantasía de ella con la que aconseja iniciar.
El juego de la negociación debe ser horizontal, claro, justo y equitativo. Ganar-ganar es el objetivo.
3.- Ir a clubes: Ya tenemos todo teóricamente claro, ya sabemos que queremos, ya está claro que haremos primero; pues ahora hay que hacerlo.
Aunque no lo veas, estés donde estés, vivas donde vivas; siempre hay clubes y alguien organizado reuniones. El swinger es un estilo de vida clandestino, no público, no palpable, hasta que deseas llegar a él.
¡La única manera de encontrarlos es buscarlos!
Utilicen la internet, las redes sociales para llegar a los clubes swinger. Seguramente habrá varios en tu zona, visítenlos todos. Y antes de visitarlos hagan todas las preguntas que consideren necesarias ¡no hay preguntas tontas!
La prioridad acá es su sensación de seguridad.
Lo clubes swinger son espacios hechos para su disfrute, para que se conecten con otros, para responder sus preguntas, para ayudarlos. Son espacios ideados para que vivan sus experiencias a su ritmo y tiempo, sin presiones. Y mas aun para hacer comunidad, extender sus ramas y crecer dentro de este estilo de vida.
Mientras mayor es la expectativa menor es la posibilidad de conseguir lo que buscamos
Es importante no idealizarlo todo. No hay pareja ideal, no hay single o chica sola ideal, no hay encuentro ideal. No es un mundo de modelos, no es un mundo de actores o actrices porno. Es un mundo de personas reales, con temores reales, con cuerpos reales, con vidas reales. Lo que nos une es querer vivir experiencias sexuales consensuadas con nuestras parejas en compañía y adición de otros. La arrogancia es el peor enemigo del swinger.